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lunes, 22 de marzo de 2010

Heroínas de nuestra Independencia



Una sola pregunta en estos tiempos cuando estamos a punto de conmemorar el Bicentenario de nuestra Independencia:

¿Cuántas heroínas de nuestra independencia conoce usted?

Me imagino que dos o tres, bueno como estamos aquí es para aprender, les presento algunas que quizás no conocías. Esta información tiene como fuente el libro “Historia Gráfica de la Guerra de Independencia de Venezuela cuyo autor es el General de División (AV) Gustavo Machado Guzmán:

Josefa Joaquina Sánchez - 1797: La noble esposa del conspirador de 1797 José María España, nació en La guaira el 18 de octubre de 1765. El 27 de julio de 1783 se casó con José María España, el Protomártir de la Revolución llamada de “Gual y España”. Compartió con su esposo sus ideas revolucionarias y lo ayudó en la distribución de propaganda y confeccionó con sus manos las primeras escarapelas de los revolucionarios y la bandera del movimiento emancipador, creada por Manuel Gual.
A raíz de la develación del movimiento, su esposo había huido a Trinidad, regresando un año después y ocultado en su casa, donde siguió desarrollando sus ideas revolucionarias. Delatado su escondite, es hecho preso y sentenciado a muerte, hecho ocurrido el 8 de mayo de 1799. Ya Josefa Joaquina se encuentra arrestada desde el 29 de abril en Caracas, incomunicada. Fue juzgada y condenada el 19 de febrero de 1800 a ocho años de prisión, a pagar en la Casa Hospicio donde se encontraba. Estaba embarazada cuando fue conducida a prisión, dando a luz en su celda.
El 13 de junio de 1808 cumple su condena y es desterrada a Cumaná, junto con sus hijos, quienes se encontraban estudiando en la Universidad, sin derecho a sacar ningún bien de fortuna, y con la prohibición de volver, ni ella ni sus hijos a Caracas o La Guaira.

Mariana Santillana: Nació en la Provincia de Barcelona a mediados del siglo XVIII. Participó activamente en la causa independentista y en aras de la libertad perdió a sus cuatro hijos en defensa de la patria.

Consuelo Fernández - 1814: Natural de Villa de Cura, fusilada junto con su padre a los 17 años, por rechazar a un oficial realista.
Después de la victoria de Boves en La Puerta, el 3 de febrero de 1814, ante el Coronel Campo Elías, este jefe español se había retirado a Villa de Cura, donde imponía su sed de sangre y terror, asesinando personas y saqueando viviendas y templos. Mientras tanto, el General José Félix Ribas ha formado una defensa en La Victoria para frenar a Boves.
Manuel Fernández, hermano de Consuelo, de 19 años de edad, servía a la causa patriota al lado de José Félix Ribas. Consuelo permanece en la ciudad acompañando a su padre. Un oficial de Boves, Coronel Pérez, corteja a Consuelo y a través de él se entera de los planes de los realistas para atacar La Victoria. Le envía un mensaje a su hermano, pero el joven emisario es perseguido y encontrado el papel con su nombre. Esta carta llegó a manos del Coronel Pérez, quien ofendido por el rechazo de Consuelo, ordena su encarcelamiento, al igual que al padre. Consuelo afirma que su padre es inocente y que prefiere la muerte que estar casada con un realista. El padre es liberado y ella condenada a muerte.
El 10 de febrero de 1814 es el día de la ejecución. El Coronel Pérez le ofrece salvarle la vida si se casa con él, siendo rechazado por Consuelo. Decididamente caminó hasta la plaza, lugar de la ejecución, y al momento de la misma irrumpe su padre en la plaza, abrazándola, cayendo padre e hija ante la descarga lanzada.

Cecilia Mujica - 1813: Fusilada, aunque otros dicen que ahorcada, en San Felipe, por pertenecer, junto a su novio Enrique de Villalonga, a un Comité Revolucionario.
Pertenecía Cecilia a una de las nobles familias de San Felipe. Su padre fue Don Martín de Mujica, caballero noble, realista a favor de la causa del Rey. Cecilia estaba comprometida en matrimonio a Henrique de Villalonga, joven de prosapia española.
Ambos jóvenes pertenecían al Comité Revolucionario patriota y trabajaban arduamente en labores propagandísticas. Henrique distribuye boletines y Cecilia confecciona escarapelas y divisas tricolores para el pecho de los combatientes, además de componer canciones patrióticas.
Cecilia queda huérfana de padre, a raíz del terremoto de 1812. Su situación es difícil, pero continúa sus labores en aras de la libertad. A raíz del Decreto de Guerra a Muerte del año 1813, el Gobernador de San Felipe, Don José de Millet, ejecuta una política de terror en contra de los revolucionarios patriotas, cayendo prisionera Cecilia como resultado de sus actividades. Custodiada por los soldados de la Orden de Cazadores, fue trasladada al sitio de los “Zunzunes”, en el camino de Cocorote. En la quebrada de Saballo, ya sentenciada a muerte, fue vestida, vendada y montada en un potro para los efectos de la ejecución. Luego fue colocada en un grueso tronco. En ese instante le entregó a uno de los soldados, Ambrosio Trejo, una madeja con sus cabellos y anillos para serles entregados a Henrique de Villalonga, quien se encontraba en prisión.
Gritando por la libertad de su tierra, murió Cecilia Mujica al fuego del pelotón de fusilamiento.

Juana Ramírez, "La Avanzadora" - 1813: Era una mujer del pueblo, muy hermosa de origen humilde, nacida en el año 1790, quien se ganaba la vida lavando la ropa a las familias de la ciudad de Maturín. Inicialmente se destacó en la región por su fervor patriota, generosidad y alma humanitaria. En los sucesos revolucionarios de Maturín del año 1813, se dedicaba con abnegación a atender a los heridos en los combates y al entierro de los muertos. Siempre estaba en vigilia y asistía a los necesitados.
Algunas referencias que tenemos de ella vienen de Lorenzo Zaraza, nieto del General Pedro Zaraza, quien a su lado combatió en Maturín. Él asegura que nació en Chaguaramas y que prestó grandes servicios a la causa de la independencia.
Cuando Domingo Monteverde ataca Maturín, el general Piar organiza la defensa de la ciudad, formando una batería, a la cual denominó “Las Mujeres”, por estar constituida en su totalidad por mujeres que luchan al lado de los hombres con el mismo valor y arrojo. Entre ellas se encuentra Juana Ramírez, apodada “La Avanzadora” por ser ella siempre la primera en avanzar hacia el enemigo. Igualmente, peleó bajo las órdenes del General Bermúdez, a cargo de un batallón de mujeres.
Alrededor de ella surgieron muchas leyendas, pero lo que sí es incuestionable fue su arrojo en el combate y su disposición a estar en todas partes, animando y defendiendo su patria.
En una oportunidad le quitó la espada a un oficial realista muerto en combate y volvió al campamento con la misma en alto. Así está representada en la estatua en su honor en la ciudad de Maturín. Murió en 1856.

Barbarita de La Torre - 1814: Nació en Trujillo y desde muy joven se inicia en la lucha por la causa Republicana, impulsada por su padre, Vicente de La Torre, famoso guerrillero, quien mantuvo en jaque a las autoridades españolas de Trujillo y Maracaibo, a raíz de la pérdida de la Primera República en 1812.
Barbarita se destacó en los combates, acompañando a su padre, por su arrojo, don de mando, destreza sobre el caballo y condición de guerrillera, unida a su hermosura como mujer. Fue conocida en Trujillo como “La Amazona Trujillana”.
En 1814 cayó prisionera en un combate y condenada a ser fusilada, pero poco antes de la ejecución se presentó Don Vicente, su padre, para canjear su vida por la de su hija, condición aceptada por el jefe realista, siendo fusilado en la laza de Chiquinquirá de la ciudad de Trujillo. Barbarita quedó en libertad.

Marta Cumbale – 1813: En la defensa de Maturín, de los ataques del coronel Lorenzo Hernández de la Hoz, se destacó Marta Cumbale, formando parte de la batería “Las Mujeres”, bajo el mando de Piar.
Marta Cumbale nació en Güiria, contrayendo matrimonio con Santiago Aristiguieta, con quien no tuvo hijos. Posteriormente se radica en Maturín y abraza la causa de la independencia. Combatió al lado de Juana Ramírez “La Avanzadora”, alcanzando su máxima actuación en la batalla de Maturín, en el sector del Alto de los Godos, contra Domingo Monteverde.
Después de terminada la guerra, se mudó a Barcelona, donde en 1842 se encuentra colaborando en Santa Rosa con las obras religiosas de su parroquia. Finalmente se traslada a Maturín, donde fallece el 28 de diciembre de 1864, dejando para la historia el recuerdo de su valor y amor a la patria.

Josefa Antonia Tovar y Ramírez - 1813: Nació en Caracas el 28 de enero de 1761. Contrajo matrimonio con el Capitán Ayudante Mayor Evaristo Buroz López, en octubre de 1782. Trae el mundo 14 hijos, quedando viuda en 1808. Desde los inicios de las luchas revolucionarias inculca a sus hijos sentimientos patrióticos, alentándolos a la lucha por la emancipación. Muchos de ellos cayeron en los campos de Guerra.
Josefa Antonia sufre persecuciones y ante las atrocidades de Boves, huye al extranjero. Su hijos Lope emigra a las Antillas en compañía del Coronel Carlos Soublette, su yerno, y en 1816, ambos forman parte de la Expedición de Los Cayos.
Es detenida y por orden del Gobernador Moxó, es sometida a prisión en las bóvedas de La Guaira y finalmente es expulsada del país, donde sufre toda clase de penalidades.
Regresa a Venezuela después de la batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821. Muere el 23 de marzo de 1852, a los 91 años de edad.

Carmen Mercie – 1814: Nació en la Provincia de Barcelona y trabajó activamente en los comienzos de las luchas republicanas, siendo objeto de persecuciones hasta el año 1814, cuando es sacrificada inhumanamente a lanzazos en el Altar Mayor de la Iglesia de la Virgen del Carmen, en Barcelona, por un salvaje realista llamado Pedro Rondón (a) Maruto.
Marta Hurtado – 1813: Nació en la Provincia de Barcelona en el año de 1795. Peleó en la batería de “Las Mujeres”, en Maturín, a las órdenes del General Piar, demostrando siempre valor y voluntad de lucha.

Luisa Cáceres de Arismendi - 1816: Nació en Caracas el 25 de septiembre de 1799. Era hermana del prócer de la Independencia Teniente Coronel Juan Manuel Cáceres y esposa del General Juan Bautista Arismendi.
Su padre y hermano son fusilados en Ocumare del Tuy, por el comandante español Rosete, en 1814
Prisionera en Margarita dio a luz una niña que murió al nacer en la inmunda celda; estuvo presa en los castillos de Margarita, en las bóvedas de La Guaira y en el Convento de La Concepción, en Caracas, y luego confinada en Cádiz, España, de donde logra fugarse; torturada sin piedad, para que revelara el paradero de su esposo Juan Bautista Arismendi, fue obligada a beber agua contaminada con la sangre de patriotas fusilados.

Catalina Monjes - 1817: Barcelonesa, colabora en la defensa de la Casa Fuerte, y en el asalto realista quedó inválida de los dos brazos al recibir heridas de machete y de bayoneta.

Ana María Campos - 1823: Maracucha, nacida en los puertos de Altagracia, cuando los sucesos de 1822, la situación de los realistas es precaria y Ana María, burlándose de Morales, pronuncia la premonitoria frase que la haría famosa al regarse y ser repetida por todo el pueblo: "Si Morales no capitula, monda", es decir que si no se rendía de todos modos iba a ser vencido. El pulpero de Píritu, elevado por las circunstancias a jefe del ejército realista, herido en su "honor", ordenó que Ana María fuera montada en un asno, completamente desnuda, paseada por la ciudad y azotada cruelmente por el verdugo Valentín Aguirre. Pero a cada latigazo, la valiente mujer repetía con más fuerza la frase. Y Morales, derrotados los realistas en el combate naval de Maracaibo, debió capitular, como lo advirtiera la valiente mujer.

Teresa Heredia - 1818: Nació en la Villa de Ospino en el año 1787, en hogar de elevada posición social y económica. Teresa junto con su familia, se deciden por la independencia, siendo sus padres ajusticiados, dejándola huérfana a cuidados de su tía.
En 1818 es apresada en Valencia acusada de servir de correo y de recolectar dinero para los patriotas de los Llanos, el gobernador Dato ordena que sea desnudada, bañada en miel, emplumada y paseada por las calles de la ciudad. El gobernador Moxó la expulsó a los Estados Unidos, donde se pierde su huella.
Leonor Guerra - 1816: Cumanesa, en 1816 fue delatada por usar una cinta azul en la cabeza, que las mujeres patriotas se colocaban de noche, a escondidas, parándose intermitentemente en una ventana, como señal de "casa amiga" para los revolucionarios. Es hecha prisionera y sobre un burro la pasearon por las principales calles de Cumaná, después de propinarle ¡200 latigazos! A pesar del castigo, Leonor se negó a delatar a sus camaradas y a cada golpe del verdugo daba vivas a la patria. Se negó a recibir asistencia médica ni alimentos, y murió a consecuencia de sus heridas.

Eulalia Ramos Sánchez (Eulalia Buroz) - 1817: Nacida en Tacarigua de Mamporal, conocida erróneamente en la historia como Eulalia Buroz, por haber convivido con esta numerosa familia en Cartagena donde se refugió después de la Emigración a Oriente. Su esposo, Juan José Velásquez, fue fusilado en Río Chico, en 1814. Eulalia regresa a Venezuela en 1816, y permanece escondida en la casa de su padre en las afueras de Cumaná, allí conoce al oficial inglés William Charles Chamberlain, con quien establece relaciones íntimas. Ambos se encuentran en la Casa Fuerte de Barcelona cuando el asedio de Aldama. Chamberlain muere en combate, y sobre la muerte de Eulalia se tejen varias versiones, una de ellas refiere que, al percibir la imposibilidad de sostener por más tiempo la defensa de la fortaleza, Chamberlain llama al sacerdote, se casa con Eulalia y luego la mata de un disparo y se coloca en la muralla donde el combate es más intenso y perece en acción. Otra versión, más verosímil, narra que, muerto Chamberlain y asaltada la Casa Fuerte, un oficial intenta violar a Eulalia, ésta se defiende y en un descuido del agresor logra quitarle la pistola que porta al cinto, y se suicida. Otra especie cuenta que Eulalia mata al agresor y los soldados en venganza asesinan a Eulalia a golpes de culata y arrastran su cadáver atado a la cola de un caballo. Eulalia murió por amor a la libertad demostrando valor a toda prueba y sólo contaba con veintiún años.

Josefa Venancia de la Encarnación Camejo - 1821: Nativa de Paraguaná, en 1814, vestida de hombre, junto a otras mujeres, se incorpora al ejército de Rafael Urdaneta que marcha hacia la Nueva Granada donde permanece cinco años; de regreso a Venezuela hace vida guerrillera, viviendo escondida en el monte, y en 1821 al frente de 300 esclavos ataca Coro y derrotada se lanza al mar para salvarse; el 2 de marzo de ese mismo año, al frente de quince hombres reta al comandante realista Chepino González, en Baraived (estado Falcón), y en violento combate logra vencerlo y el jefe realista muere. Triunfante, conmina, poniéndole la pistola en el pecho, a Segundo Primera, Comandante de Pueblo Nuevo, a acompañarla para atacar a los realistas acantonados en Coro, a quienes derrota, toma la población y el 3 de mayo de 1821, "la Camejo", lee la proclama que declara libre la Provincia de Coro que había permanecido fiel al rey de España desde 1810. El 8 de marzo de 2002 Josefa Camejo fue elevada a la dignidad del Panteón Nacional.

Luisa de Arrambide - 1814: De La Guaira, hija de Juan Javier de Aranda acusado de participar en la Conspiración de Gual y España. En su casa se celebraban reuniones políticas pro-independentistas bajo la cubierta de fiestas y tertulias literarias, lo que le atrajo el odio realista. Después de la entrada de Boves a Caracas, en 1814, Luisa fue condenada a ser azotada públicamente en la Plaza de San Juan, hoy de Capuchinos. Luisa emigró a Puerto Rico donde contrajo matrimonio y tuvo cinco hijos. Murió en 1825, atendida en su lecho por el doctor José María Vargas. Tenía 28 años.

Concepción Mariño 1813: Hermana de Santiago, fue la responsable de trasladar en su bote, por una ruta patrullada por naves españolas, las armas adquiridas en Trinidad para la invasión a Oriente. Posteriormente en 1821, repite la hazaña, al trasladar desde Jamaica un cargamento de armas y municiones. En su hacienda del islote de Chacachacare, cuarenta y cinco patriotas comandados por Santiago Mariño, firman el acta que sirve de marco jurídico a la invasión de Venezuela en 1813.

Las heroicas mujeres de San Carlos: Que el 25 de abril de 1812 se enfrentan a Monteverde y a la turba de pardos que saqueaban el pueblo. Bolívar les hace un reconocimiento el 13 de junio de 1813: "Las mujeres, sí, soldados, las mujeres del país que estáis pisando combaten contra los opresores y nos disputan la gloria de vencerlos". Y los nombres se agolpan en la memoria de la patria construida con su coraje inmarcesible:

Juana Antonia Padrón: Madre de los Montilla, como las madres espartanas, les dice cuando salen a campaña: "No hay que volver a mi presencia, sino volvéis victoriosos".

Teresa Toro: Madre de los Ibarra: "Vencedores o vencidos, pero siempre con honor".
Josefa María Palacios: Tía de Bolívar y esposa de José Félix Ribas, se encerró durante seis años en su casa, jurando que no saldría mientras su patria fuera esclava.

María Luisa Tubores Coello: Noble guaiquerí que perdió a su marido, dos hijos, su padre y hermanos, en el feroz ataque de Morillo a Juan Griego, se lamentaba de no haber muerto también, defendiendo la patria, ella y su pequeño hijo de cuatro años sobrevivientes de la salvaje batalla.

Teresa Salcedo de Márquez: Azotada públicamente por sospechas de colaboración con los patriotas.

Micaela Mejías de Sucre, Teresa Prado y Cesárea Sánchez: Cumanesas, confinadas a Apure, después de infinitas vejaciones.

María del Carmen Ramírez: Trujillana, puso a disposición de Bolívar toda su fortuna para la adquisición de pertrechos de guerra, en una de sus casas se celebró el Congreso del Rosario de Cúcuta, en 1820.

Bárbara Sotillo: Madre del General Juan Antonio Sotillo, héroe de la Independencia y de la Federación, recibió en la Villa de Santa Ana, estado Anzoátegui, a los emisarios de Boves, un francés escapado de Cayena de apellido Molinet y un sargento de Calabozo llamado Domingo Camero, con vivas a Bolívar, le cortaron la lengua.

Eulalia Ledesma, Úrsula Barrios y Luisa Perdomo: Por hacer armas contra los atacantes de la Villa de Santa Ana, a cada una le fue amputado un brazo. Heroínas para la historia de una nación que decidió ser libre y no dudó en derramar su sangre para lograrlo.

Anastasia: Personaje de la tradición merideña recogido por don Tulio Febres Cordero: "Anastasia era una muchacha que vivía y trabajaba en la servidumbre del Convento de las monjas de Santa Clara en Mérida. Precisamente por su condición de sirvienta podía entrar con tranquilidad hasta la prisión donde se encontraban detenidos los patriotas, informándolos de las noticias y rumores recibidos en la Ciudad. Y un buen día Anastasia hizo temblar al ejército español, cuando simuló la entrada del Libertador redoblando los tambores del Convento y disparando unos cuantos trabucos naranjeros. Los españoles, quienes sabían de la cercanía de Bolívar, acobardados decidieron abandonar Mérida, dejando de esta manera el paso libre al ejército patriota que iniciaba la Campaña Admirable".

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